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jueves, 10 de febrero de 2011

Minas de carbón y electricidad


Una central térmica es una instalación que produce energía eléctrica a partir de la combustión de carbón, fuel-oil o gas en una caldera diseñada al efecto. El funcionamiento de todas las centrales térmicas, o termoeléctricas, es semejante. El combustible se almacena en parques o depósitos adyacentes, desde donde se suministra a la central, pasando a la caldera, en la que se provoca la combustión. Esta última genera el vapor a partir del agua que circula por una extensa red de tubos que tapizan las paredes de la caldera. El vapor hace girar los álabes de la turbina, cuyo eje rotor gira solidariamente con el de un generador que produce la energía eléctrica; esta energía se transporta mediante líneas de alta tensión a los centros de consumo. Por su parte, el vapor es enfriado en un condensador y convertido otra vez en agua, que vuelve a los tubos de la caldera, comenzando un nuevo ciclo.

El agua en circulación que refrigera el condensador expulsa el calor extraído a la atmósfera a través de las torres de refrigeración, grandes estructuras que identifican estas centrales; parte del calor extraído pasa a un río próximo o al mar. Las torres de refrigeración son enormes cilindros contraídos a media altura (hiperboloides), que emiten de forma constante vapor de agua, no contaminante, a la atmósfera. Para minimizar los efectos contaminantes de la combustión sobre el entorno, la central dispone de una chimenea de gran altura (llegan a los 300 m) y de unos precipitadores que retienen las cenizas y otros volátiles de la combustión. Las cenizas se recuperan para su aprovechamiento en procesos de metalurgia y en el campo de la construcción, donde se mezclan con el cemento.
La descripción anterior se refiere a las centrales clásicas, ya que existe, aunque todavía en fase de investigación, otra generación de térmicas que mejoran el rendimiento en la combustión del carbón y disminuyen el impacto medioambiental: son las Centrales de Combustión de Lecho Fluidificado. En estas centrales se quema carbón sobre un lecho de partículas inertes (por ejemplo, de piedra caliza), a través de las que se hace circular una corriente de aire que mejora la combustión.

viernes, 16 de abril de 2010

La Huella Hídrica

Los habitantes utilizan una gran cantidad de agua para beber, cocinar y lavar. Pero utilizan todavía más en la producción de bienes tales como alimentos, papel, prendas de algodón, etc.


La huella hídrica es un indicador de uso de agua que tiene en cuenta tanto el uso directo como indirecto por parte de un consumidor o productor.

La huella hídrica de un individuo, comunidad o comercio se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos por el individuo o comunidad así como los producidos por los comercios.

La relación entre consumo y uso de agua

“El interés por la huella hídrica se origina en el reconocimiento de que los impactos humanos en los sistemas hídricos pueden estar relacionados, en ultima instancia, al consumo humano y que temas como la escasez o contaminación del agua pueden ser mejor entendidos y gestionados considerando la producción y cadenas de distribución en su totalidad” señala el Catedrático Arjen Y. Hoekstra, creador del concepto de la huella hídrica y director científico de la “Red de la Huella Hídrica”.
“Los problemas hídricos están a menudo íntimamente relacionados con la estructura de la economía mundial. Muchos países han externalizado significativamente su huella hídrica al importar bienes de otros lugares donde requieren un alto contenido de agua para su producción. Este hecho genera una importante presión en los recursos hídricos en las regiones exportadoras, donde muy a menudo existe una carencia de mecanismos para una buena gobernanza y conservación de los recursos hídricos.

No solo los gobiernos sino que también los consumidores, comercios y la sociedad en general pueden jugar un papel importante para alcanzar una mejor gestión de los recursos hídricos.

Algunos hechos y cifras

  • La producción de un kilo de ternera requiere 16.000 litros de agua.
  • Para producir una taza de café se necesitan 140 litros.
  • La huella hídrica de China es alrededor de 700 metros cúbicos por año per capita. Solo cerca del 7% de la huella hídrica de China proviene de fuera de China.
  • Japón tiene una huella hídrica total de 1150 metros cúbicos por año per capita, alrededor del 65% de esta huella proviene de exterior del país.
  • La huella hídrica de EEUU es 2.500 metros cúbicos por año per capita.
  • La huella hídrica de la población española es 2.325 metros cúbicos por año per capita. Alrededor del 36% de esta huella hídrica se origina fuera de España.

domingo, 8 de marzo de 2009

Filosofía del Agua

El agua forma parte de nuestras emociones, de nuestros recuerdos de infancia, de nuestros ríos y de nuestros pueblos. Va asociada al sentido de belleza, al sentido de tu tierra, de tu pueblo, de la calidad de tu vida.

VALOR ESTETICO DEL AGUA
Un componente del paisaje, un elemento emocional

Los ríos llevan asociados kilómetros de costas, cercanas a nuestra vida.
El agua es el alma de los paisajes. Y el paisaje es una de las riquezas naturales que tenemos. Estamos ante el valor estético del agua.
El agua además de ser un recurso es un valor, forma parte del patrimonio natural. El tema del agua no lo percibimos sólo en parámetros tecnológicos y económicos. El agua forma parte de lo emocional, y por tanto, la respuesta a planteamientos relacionados con el agua no tiene porqué ser sólo racional.
Es lícito querer disfrutar de los ríos que fluyen por nuestro territorio, aspirar a que estos ríos se mantengan, decir "estos ríos son bonitos", "queremos proteger los ríos escénicos, los ríos salvajes", "queremos que el agua siga formando parte del paisaje".

VALOR ETICO DEL AGUA
Propiedad de todos los seres vivos del planeta

No sólo bebemos nosotros, los hombres y las mujeres tenemos prestada el agua, sin intereses por supuesto. El agua es también para los otros billones de seres que son plantas y animales.
El agua sigue un ciclo en la Naturaleza en el que, sin embargo, intervenimos constantemente.
No se puede ir siempre contra natura.
".... hemos construido embalses y trasvases, hemos llevado el agua para regar dehesas, estepas, y semidesiertos. Hemos agujereado la tierra hasta secarla. Incluso hemos colocado millones de turistas en donde más sol (y menos agua) podían encontrar, ...."
Anular el ciclo del agua en los continentes, es fruto de esa conciencia desgraciadamente muy extendida, de que cualquier gota que llega al mar, es desaprovechada, se pierde.
La intervención en la acción antrópica en ese ciclo, tiene mucho, aunque no todo, de pensar equivocadamente que la Naturaleza está mal hecha.
La recionalidad de su uso pasa por asumir las reglas del desarrollo sostenible: conocer los límites y adaptarse a ellos. Estamos ante el valor ético del agua.
Los países no pueden permitirse determinados lujos, deben acomodarse a sus condiciones naturales.

Filosofía del Agua
El agua en Aragón, España
Texto completo en AIM (Aragón Interactiva y Multimedia)